El 23 de septiembre se celebra en todo el mundo el Día Internacional de las Lenguas de Señas, una fecha proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2017 con el objetivo de concienciar sobre la importancia de las lenguas de señas en la plena realización de los derechos humanos de las personas sordas.
Esta conmemoración no solo recuerda la riqueza cultural y lingüística de la comunidad sorda, sino que también invita a reflexionar sobre la inclusión, la accesibilidad y la eliminación de barreras comunicativas en nuestras sociedades.
El Día Internacional de las Lenguas de Señas se eligió el 23 de septiembre porque ese día, en 1951, se fundó la Federación Mundial de Sordos (WFD, por sus siglas en inglés), una organización que agrupa a más de 135 asociaciones nacionales de sordos y que trabaja activamente por los derechos lingüísticos de esta comunidad.
Según la WFD, actualmente existen más de 70 millones de personas sordas en el mundo, de las cuales más del 80% vive en países en desarrollo. Todas ellas utilizan lenguas de señas propias, con estructuras gramaticales complejas y riqueza expresiva que las convierte en idiomas plenos y legítimos.
Lejos de ser “una ayuda” o una forma simplificada de comunicación, las lenguas de señas son idiomas completos, con su propia gramática, sintaxis y variaciones regionales. De hecho, no existe una única lengua de señas universal, sino que cada país (e incluso cada región) tiene la suya: la Lengua de Señas Mexicana (LSM), la Lengua de Señas Española (LSE), la American Sign Language (ASL), entre muchas otras.
La presencia y enseñanza de estas lenguas son fundamentales para garantizar el derecho a la educación, la cultura y la participación ciudadana de las personas sordas. Cuando se reconocen legalmente, se facilita su uso en instituciones públicas, en medios de comunicación y en servicios de salud, lo que abre las puertas a una sociedad más justa.
Celebrar este día también es recordar que la accesibilidad es un derecho. La presencia de intérpretes de lengua de señas en eventos oficiales, programas de televisión o servicios médicos puede marcar la diferencia entre la exclusión y la participación activa.
En muchos países, los avances son significativos: leyes que reconocen la lengua de señas como idioma oficial, programas de formación de intérpretes y esfuerzos para sensibilizar a la población oyente. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer, especialmente en materia de educación inclusiva y empleo.
En México, la Lengua de Señas Mexicana (LSM) fue reconocida oficialmente en 2005 como lengua nacional, junto con el español y las lenguas indígenas. Este reconocimiento ha impulsado su presencia en escuelas, universidades y medios de comunicación, aunque persisten retos relacionados con la capacitación de intérpretes, la cobertura nacional y la sensibilización social.
Más allá de las acciones gubernamentales, la ciudadanía también puede involucrarse en la inclusión:
Curso de Lengua de Señas Mexicana – Edutin Academy / https://edutin.com/lenguaje-de-senas-mexico
Cuidado Social, Lengua de Señas Mexicana – Capacítate para el Empleo / https://capacitateparaelempleo.org/cursos/view/312
Academia LSM Ciudad de México –https://www.lsm.cdmx.gob.mx/
Facultad de Idiomas Puerto Escondido / https://fipuerto.uabjo.mx/convocatoria-de-cursos-de-ingles-y-lengua-de-senas-2025-2025-facultad-de-idiomas-sede-puerto-escondido
LSM Enseñando (Youtube) / https://www.youtube.com/watch?v=PZ6XVO2X1K4
El Día Internacional de las Lenguas de Señas no es solo una conmemoración, sino un llamado a construir sociedades más inclusivas y accesibles. Reconocer y promover estas lenguas significa garantizar derechos, abrir oportunidades y celebrar la diversidad cultural que nos une como humanidad.
Al final, la inclusión comienza con un gesto: aprender a comunicarnos en el idioma del otro.