Cada 13 de septiembre se celebra el Día Internacional del Chocolate, una fecha dedicada a honrar uno de los alimentos más apreciados del mundo. Pero en México, y particularmente en Oaxaca y Puerto Escondido, esta celebración tiene un significado aún más profundo, porque aquí nació la tradición del cacao y del chocolate que conquistó al planeta.
El cacao es una semilla milenaria que se cultivaba en Mesoamérica mucho antes de la llegada de los europeos. Para los mayas y mexicas era considerado un alimento sagrado, asociado con la abundancia, la fertilidad y los rituales espirituales.
Hoy sabemos que existen tres grandes variedades de cacao:
En México, estados como Tabasco, Chiapas, Guerrero y Oaxaca cultivan cacao con características únicas, adaptadas a sus microclimas y tradiciones.
Del cacao se obtiene una variedad infinita de chocolates. Los más conocidos son:
En México, la costumbre de tomar chocolate caliente espumoso, molido en metate y batido con molinillo, sigue viva en muchos hogares y celebraciones.
Oaxaca es uno de los estados donde el chocolate mantiene su esencia cultural. En los mercados de la capital y en la Costa, es común encontrar puestos de cacao, semillas tostadas y molinos que muelen la mezcla frente a los clientes.
El chocolate oaxaqueño se prepara con cacao, canela, azúcar y a veces almendra. Se utiliza para beber en agua o leche, pero también es ingrediente fundamental en platillos emblemáticos como el mole oaxaqueño.
En fiestas patronales y convivencias familiares, ofrecer chocolate con pan de yema es una muestra de hospitalidad y tradición.
En Puerto Escondido, la tradición del cacao se mezcla con el turismo y la modernidad. Aquí es posible encontrar desde bebidas ancestrales como el tejate (preparado con cacao, maíz, rosita de cacao y mamey) hasta cafeterías y chocolaterías que ofrecen chocolates artesanales con sabores locales, como coco, mezcal o sal de mar.
Además, varios proyectos comunitarios en la región promueven el cultivo y la transformación del cacao como alternativa económica sustentable para familias campesinas. Degustar un chocolate artesanal en la costa no solo es un placer, también es apoyar a la economía local y a la preservación de un legado cultural.
El chocolate no es solo un alimento delicioso: representa identidad, historia y economía. Desde las ceremonias mayas hasta las chocolaterías gourmet actuales, el cacao ha sido puente entre culturas y generaciones.
En Oaxaca y Puerto Escondido, el chocolate forma parte del día a día: en el desayuno con pan, en fiestas con mole, en mercados con bebidas tradicionales, y en cafeterías modernas con propuestas innovadoras.
El Día Internacional del Chocolate es una invitación a reconocer la importancia de este producto en nuestras vidas. Y qué mejor lugar para celebrarlo que en México, cuna del cacao, y en Oaxaca, donde cada sorbo de chocolate caliente nos conecta con siglos de tradición y con el mar, el campo y la gente que mantiene viva esta herencia.